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¿Tienes una relación dependiente? Reflexiona con el texto....

05/10/2017· Artículos

DEPENDENCIA


La dependencia es la adicción que se produce en las relaciones interpersonales. Es un patrón disfuncional de comportamiento que produce angustia y malestar.

Yo soy yo.
Tú eres tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres tú.
Yo soy yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo,
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti,
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres tú y yo soy yo.
Fritz Perls.


El hecho de que nos digan cosas como: “pero ¿no ves que no te conviene, que no eres feliz con él, que te trata mal?”… no nos ayuda ni nos sirve para nada que no sea sentirnos frustrados. Todo esto ya lo sabemos, nos damos perfecta cuenta de que no podemos seguir así, de que no es bueno, de que nos destruimos día a día.

Lo que necesitamos es:
? Conciencia para comprender qué es lo que nos está ocurriendo, para razonar tanta irracionalidad, para asegurarnos de que no nos estamos volviendo locos, si no que tenemos una adicción, con una manera clara de funcionar.
? Herramientas que nos permitan salir de ahí. Que podamos utilizar en los momentos de necesidad y que nos ayuden a mantenernos alejados de esa persona/adicción.

Hay muchos niveles de adicción, cierto, pero en todos se pasa mal, surgen las dudas constantes, ansiedad, falta de sueño, pérdida de memoria, infelicidad, desgaste…
Si yo amo estoy eligiendo, elijo porque tengo criterio y decido, por tanto, soy una persona libre. Esa es la idea. Pero no soy libre cuando dependo de alguien.

Vamos a diferenciar entre necesidad y elección:
Si estoy con él xq me aterra la idea de estar sola, xq sola no voy a poder salir adelante, xq no seré capaz de continuar con mi vida y seguir creciendo, xq le necesito.
Elegir es ser libre, es tener el poder, el control de tu vida. Es confiar, es sentirte capaz, es no dejar que el miedo te paralice.
Necesitar es estar atrapado, es ser dependiente, es estar controlado y no confiar en uno mismo.

Quiero amarte sin asfixiarte, apreciarte sin juzgarte, unirme a ti sin esclavizarte, invitarte sin exigirte. Dejarte sin sentirme culpable, criticarte sin herirte y ayudarte sin menospreciarte. Si puedo obtener lo mismo de ti, entonces podremos realmente encontrarnos y enriquecernos mutuamente.
Virginia Satir.

Las relaciones que funcionan y en las que los dos son felices y sienten que crecen juntos, viven según esa descripción. Sienten que no necesitan al otro, que pueden estar sin él, pero que junto a él se está mejor, se sienten más llenos. Sentir que el otro aporta a mi vida positividad, que junto a él impera la paz, el bienestar, que estoy tranquila y serena, básico. Todos lo contrario de esto es señal de que las cosas van mal. Y si casi nunca nos sentimos así, es que no estamos en el lugar correcto…

Una relación de pareja tiene que ser fácil, en ella tenemos que fluir. No tiene que ser una lucha. Luchar, esforzarme, ¿para que me quiera? ¿para que me valore?... ¿xq está conmigo si ni me valora ni me quiere?


En una relación de pareja sana:

? Yo puedo ser yo misma y por ser quien soy, mi pareja me quiere. No tengo que esforzarme para que el otro me ame. Me esforzaré por otras cosas, pero no para convencer, ni para conseguir su amor. Esto tiene que surgir. Luego, los dos tendremos que poner de nuestra parte para seguir alimentando y dando vida a ese vínculo.
? Debe haber admiración y reconocimiento hacia el otro. Tenemos que ver sus cualidades y reconocerlas.
? Debemos sentir que recibimos del otro lo que consideramos imprescindible en una relación de pareja, en función de cómo somos cada uno y de lo que buscamos en nuestra pareja.
? Sabemos que el otro nos apoya y nos anima para que consigamos nuestros sueños y objetivos (nunca al revés).
? Construimos un espacio de crecimiento, de compromiso y de conciencia. Jamás un lugar de discusiones constantes y recurrentes ni de tristeza habitual.
? No nos planteamos dejar la relación. Habrá puntos de desacuerdo, pero si podemos hablarlos de una manera respetuosa y madura nos permitirán acercarnos más al otro. Si vivimos un conflicto que no sabemos resolver, pero creemos en nosotros, se puede pedir ayuda para solucionarlo, desde el amor y el compromiso que sentimos.
? Nos sentimos respetados por el otro en todo momento, con sus actos y con sus palabras.
? Cada uno debe cuidarse a sí mismo, sin dejar de mirar al otro.


El amor sano tiene que tener sí o sí estos componentes:

? Deseo. Ha de existir pasión, sexo, erotismo, necesarios en una relación, que generará momentos de intimidad y máximo acercamiento. Si uno de los dos tiene un problema de deseo sexual o alguna disfunción, es necesario pedir ayuda, xq de no hacerlo puede acabarse en una ruptura. Que los dos sientan que tienen una vida sexual plena y satisfactoria con el otro es muy importante en una relación de pareja.

? Amistad. Nuestra pareja debería ser nuestro mejor amigo, con quien sintamos una confianza absoluta. Alguien con quien compartir, a quien admirar y en quien apoyarse si es necesario. Un ser incondicional que se alegra de nuestros éxitos y nos abraza cuando nos sentimos desolados. Alguien con quien podemos comunicarnos, ser honestos y recibir lo mismo por su parte.


? Propósito común. Es bueno que tengamos un propósito de vida en común (casi digo un “debería”), sentir que miramos hacia la misma dirección. Hacer planes, implicarnos, avanzar de la mano y ver que pasamos a la acción. Es importante que este propósito no se quede en ideas y en planes que no se materializan nunca, xq en ese caso se acabarían marchitando. Hay personas que pasan años esperando a que su pareja decida que es el momento de dar ese paso con el que llevan tanto tiempo soñando. Si no fuera por el otro, seguramente ya lo habrían llevado a cabo mucho antes, pero es posible que terminen por no hacerlo. Cuando se trata de cosas importantes para uno de los dos, el hecho de renunciar inconscientemente a ello nos va apagando, nos va quitando vida, ilusión, y poco a poco vamos olvidando el sentido de nuestros días.

? Valores. Nuestros valores son nuestros principios básicos, aquello con lo que nos identificamos en la vida, que nos da sentido y dirección. Refleja nuestros sentimientos y convicciones más importantes. En una relación, nuestros principales valores deberían coincidir con los del otro, ya que de no ser así, eso será motivo de discusiones que no se resolverán. Acostumbramos a ser inflexibles con nuestros valores. Ejemplillo: si la familia es para mí un valor muy importante, no podré estar bien con una pareja que no la acepte, que hable mal o que trate de impedirme de estar con ella. Puede que lo consienta durante un tiempo, pero si lo hago no voy a ser feliz, de eso no hay duda. Sentiré un vacío en mi interior, y mi tristeza se hará cada día más evidente y perceptible.

? Compromiso. Implica cerrarse mentalmente a otras personas, poner todo de nuestra parte para que la relación funcione. Y eso no significa tener que casarnos ni jurar delante de nadie que vamos a estar con él durante toda la vida, sino tener la seguridad de que el otro está ahí y que no va buscando conscientemente o inconscientemente a otra persona que nos sustituya. Percibir este compromiso en el otro irá fortaleciendo y aumentando la confianza en nosotros, la cual es esencial, y que está presente en cada unos de los puntos anteriores.

? Trasparencia. Los secretos que afectan directamente a la relación de pareja no tienen que ser aceptados. Cuando uno hace una pregunta, el otro responde en todos los casos. El hecho de necesitar saber algo, y que el otro se encierre y no responda, genera en nosotros ansiedad y aumenta enormemente nuestra inseguridad.


El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario, es maravilloso. Sin embargo es solo el principio.
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido a alguien nuevo desaparece, cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.
El amor sano no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallos y quieres ayudarle a superarlos. Al mismo tiempo, la otra persona ve tus defectos y los entiende.
El amor sano está basado en la realidad, no en un sueño de que encontraste a tu príncipe azul o tu princesa encantada.
Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta, ni tú tampoco. Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias.
Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente.
Muchas veces oímos a personas que dicen que aman a alguien y no pueden evitarlo. Qué se supone que es… ¿una cuestión de suerte, de magia?
De ninguna manera. Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no le amas.
El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. No puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa por ti. El amor verdadero es recíproco.
Recibes tanto como das.

Erich Fromm.

Para elegir con conciencia, hay que tener dos puntos en cuenta:

? Plantearnos previamente qué es lo que buscamos en el otro. Cuáles son las características, valores… esos aspectos que para nosotros es imprescindible encontrar en la pareja. Se trata de saber realmente cuál es nuestro ideal, y ver si esa persona encaja o no en él. No nos engañemos: no hay un ideal absoluto, todo el mundo tendrá cosas que no nos gustarán. Lo importante es que aquello que más valoramos en otra persona, aquello que para nosotros es vital, lo encontremos en nuestra pareja.
? Una vez que tengamos claro el primer punto, nos adentraremos en la relación, intentando mantener los pies en el suelo. Por mucho que en “apariencia” nos guste todo del otro, es muy frecuente que en esta etapa toleremos y aceptemos palabras, acciones o actitudes que normalmente no nos gustan o no encajan con nosotros. Y no encajan porque no están en sintonía con nuestros valores, con el tipo de persona que queremos encontrar.

 

En general hablamos de una relación mala cuando:

? Tu pareja no te trata bien, te habla mal, te humilla, te menosprecia, te falta el respeto. Estos serían los casos más claros de maltrato psicológico.
? No te valora, no te admira, no ve en ti ninguna virtud y te lo dice.
? Te miente, te oculta cosas, no es sincero contigo.
? Te pasas más días llorando desconsoladamente y sintiéndote impotente, de lo que te pasas sintiéndote plena y feliz a su lado.
? Su manera de ser o no comportarse con los demás te genera ansiedad.
? A su lado dejas de ser tú, te anula, pierdes tu esencia xq te obsesionas en ser lo que crees que él espera que seas.
? No te sientes realizada como persona. No haces lo que de verdad te gusta a ti, lo que te hace feliz.
? No tenéis proyectos en común, deseados de corazón por los dos, no compartís aficiones, ilusiones…
? No miráis hacia la misma dirección.
? Te dice lo que tienes que hacer, cómo te tienes que vestir, hablar, comportarte, te juzga, te critica, te anula…
? Cuando intentas comunicarte con él, para que comprenda tu punto de vista y acepte también su parte de responsabilidad, no llegas a ningún resultado. No acepta nada y te sigue diciendo que todo es culpa tuya (por tus celos, por tu inseguridad, por tu falta de autoestima, por tu debilidad, por tu dejadez…).
? Si te paras a analizarlo y lo razonas, ves claro que tienes que cortar la relación, aunque sientes que no puedes, que no eres capaz de hacerlo, de estar sin él.
? Si habéis dejado la relación reiteradas veces (hay muchas veces en las que uno pierde la cuenta…) y sientes que lo único que sigue manteniéndola con vida es el sabor dulce de cada reconciliación, aunque tú bien sabes que una relación no puede alimentarse solo de reconciliaciones…


¿Aceptas a tu pareja tal como es?
Lo que solemos hacer es:
? Elegir alguien, generalmente la primera persona que se cruza e nuestro camino y que tiene algo que nos atrae. O dejar que sean los demás los que nos elijan y quedarnos con el primero que muestra interés en nosotros.
? Intentar que cambie todo aquello que vamos descubriendo y no nos gusta, para que se convierta en lo que nosotros queremos que sea. Que se transforme en la persona que realmente estamos buscando.


Tenemos que renunciar a una relación de pareja, para poder apostar por nosotros y por nuestra felicidad: (está un poco repetido).

? Cuando el otro no nos quiere y así nos lo dice, o, aunque no lo afirme claramente, nos lo demuestra con su manera de actuar y comportarse con nosotros. Si mi pareja no me quiere y lo veo, tengo que irme.

? Cuando tenemos que renunciar a nosotros mismos para estar bien con el otro. Cuando dejamos de hacer las cosas que nos gusta, aquello que nos hacía sentirnos realizados como personas, estar felices: salir con nuestros amigos, estar con nuestra familia, trabajar, vestir como deseemos, tener nuestras propias opiniones… si no puedo ser yo, la relación no tiene ningún sentido para mí.

? Cuando nuestros valores no coinciden, no vemos la vida de la misma manera o no pensamos igual en los aspectos más importantes de nuestro día a día. Cuando no miramos hacia la misma dirección, no tenemos un proyecto común o sentimos que nos dejamos llevar, pero que no avanzamos hacia ninguna dirección con concreto, y menos juntos. Si en el fondo no sé xq estoy con él, es que no es la persona adecuada para mí. El que está bien con la pareja, y le quiere de una manera sana, sabe xq.

? Cuando hay maltrato psicológico. Si nuestra pareja nos humilla, nos falta el respeto, nos menos precia, nos manipula, nos controla y nos hace sentir cada día más inseguros, nos está maltratando psicológicamente. Y no deberíamos permitirlo jamás. Son los casos en los que más cuesta salir y más tardamos en darnos cuenta de que estamos cayendo en picado. Cuando nos pasa, al principio ese trato nos choca y nos parece mal, no nos gusta. Pero si las primeras veces que ocurre lo dejamos pasar, se va convirtiendo en algo habitual, hasta el punto de que nos acostumbramos a ello, y dejamos de verlo tan grave. Lo normalizamos y vamos perdiendo perspectiva.

 

Cuando conocemos a alguien, pasados unos meses es cuando realmente nos encontramos con el otro, con todas sus caras y vemos lo que nos gusta y lo que no. Entonces podemos apreciar el tipo de persona que es, cómo nos trata y la relación que podemos llegar a tener en el futuro con él.

? Si vemos que nos respeta, nos valora, nos admira, nos hace sentir importantes y encaja con lo que buscamos, probablemente empezaremos a amarle.
? Si por el contrario nos falta al respeto, empezamos a cambiar por él, nos oculta cosas, nos manipula o destruye nuestra confianza y dignidad… y a pesar de todo seguimos allí (teniendo en cuenta que para encajar con él y no discutir hemos de ir renunciando a ser quienes somos, amoldarnos a él y hacer todo lo que él quiera), ya nos estamos enganchando, y empieza la dependencia emocional.


¿Qué le pasa al otro? Que no me quiere…
Dos opciones:
? Que me lo diga clara y honestamente, pero aún así yo no pueda aceptarlo de ninguna manera. Entonces, si me quiere dejar, le rogaré y le suplicaré que por favor no me abandone, xq si lo hace siento que me voy a morir. Puedo llegar a hacer auténticas locuras para evitar que se vaya de mi lado, le prometeré que haré lo que quiera, dejaré todo, lo cambiaré… Es evidente que esta actitud nos hundirá. Humillarnos y denigrarnos de esa manera jamás conduce a la felicidad.

Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente.
Walter Riso.
? Que no me lo diga, que me diga incluso “te quiero”, pero en realidad con su manera de actuar y comportarse me esté demostrando justo lo contrario.

 

Características y síntomas más frecuentes que sufren las personas con dependencia emocional:
? Necesitar al otro, no concebir la vida sin él.
? Exigir a nuestra pareja que dé muestras constantes de que está enamorado, ya que si no, interpretaremos que no somos importantes, que no nos quiere (lo suficiente). Sentiremos que tiene que hacer más por la relación y no lo hace.
? Desear que en todo momento quiera estar con nosotros, que nos haga sentir constantemente que somos su prioridad, aunque generalmente, por la manera de ser del otro, esto no sea así.
? Querer cambiar al otro. A la persona dependiente, en realidad no le gusta cómo es su pareja, de hecho sufre mucho por su manera de ser y comportarse, por su personalidad. Hace intentos reiterados por conseguir que cambie y se trasforme en lo que ella desea, pero que a pesar de no obtener ningún resultado positivo, no quiere dejar de luchar. Su vida se ha convertido en eso, una lucha que la va marchitando, quitando la ilusión, la va haciendo invisible y a veces incluso puede hacerla enfermar. Nos damos cuenta de que estamos completamente estancados, y aun así seguimos luchando.
? Sentir un terrible pánico a que el otro nos abandone, a perderle.
? Necesitar el control absoluto del otro (lo cual lleva a discusiones importantes en la relación).
? Acostumbran a ser relaciones en las que hay rupturas reiteradas y sucesivas reconciliaciones, siempre volviendo con los mismos propósitos de cambio una y otra vez, una y otra vez… aunque por supuesto no cambia nada.
? Dejar de ser nosotros mismos, de comportarnos de acuerdo con nuestra personalidad, para gustar más al otro, para asegurarnos de que el otro nos siga eligiendo y no nos abandone. Incluso podemos llegar a hacer cosas que jamás habíamos imaginado, incluso degradantes, para evitar perderle.
? Sentirnos absolutamente incapaces de dejar la relación, por mucho que sepamos que debemos hacerlo. La persona que lo sufre, siente que no puede, que no es capaz, xq se está jugando demasiado. Eso, a su vez, la llena de frustración.
? Dejar de lado amigos, seres queridos… ya que el mundo gira totalmente en torno a él. Nos vamos aislando, aunque el otro a menudo, sigue con su vida, mantiene a sus amigos y demás relaciones.
? Convertir al otro en el centro de nuestra vida, de nuestros pensamientos y de nuestras preocupaciones. Nuestros problemas siempre giran en torno a esa persona.
? Dudar continuamente de lo que queremos, lo que sentimos, o lo que quiere y siente el otro.
? A veces hay maltrato. No se da en todos los casos, pero en muchos sí hay maltrato psicológico, y este está presente en la mayoría.
? Dejar que nos manipulen y nos hagan ver como real aquello que no lo es.
? Padecer ansiedad, no dormir bien por las noches. Con frecuencia tenemos ganas de llorar desconsoladamente y sentimos una gran impotencia. También hay en nosotros una clara pérdida de la ilusión y nos volvemos seres tristes y desdichados que van cruzando su día a día por inercia, dejándose llevar.
? Desahogarnos con amigos, a quienes explicamos lo que sentimos. Al hacerlo, nos damos cuenta de que se repite una y otra vez la misma historia, tantas veces que en algún momento de lucidez tomamos conciencia de que aquello no funciona, pero nos tapamos los ojos y volvemos a intentarlo.


Necesitar al otro:
En general son solamente algunos rasgos de su manera de ser o del modo en que le percibimos lo que nos da seguridad, por ejemplo:

? Es, o le concebimos, como una persona fuerte, y junto a él sentimos una seguridad y una protección que nos recuerda a la que nos daba nuestro padre o nos faltó con él.
? Es, o le concebimos, como alguien muy inteligente, y dado que nos consideramos muy por debajo de la media (debido al bajo concepto que tenemos de nosotros mismos), nos tranquiliza pensar que él nos ayudará a tomar decisiones y además acertadas.
? Es, o le concebimos, como “un manitas”, una de esas personas que lo solucionan todo en un abrir y cerrar de ojos, ya sea un problema con una factura, con un vecino o con una estantería. Al pensar en dejarle, enseguida conectamos con una gran inseguridad y una sensación de no poder salir de todos esos imprevistos si él no está a nuestro lado.

Le elijo, pero le necesito.

Cuando una persona se mueve por el mundo desesperada por encontrar pareja es como si lo llevara escrito.


Exigir más amor al otro.
Es frecuente que cuando hay dependencia sintamos que el otro no está suficientemente pendiente de nosotros. El problema puede venir de dos formas:

? El otro ya no nos quiere y por ese motivo sentimos que ha cambiado. Ya no nos cuida ni nos da cariño como antes. No riega la relación, no planifica pensando en el crecimiento de ambos… lo más probable es que yo lo vea, pero no quiera aceptarlo, y entonces vivo posicionada en el rol de víctima, con la sensación de que solo yo estoy tirando de la relación y el otro simplemente “se deja llevar”. Luego empiezo a quejarme día y noche, y exigir que vuelva a ser el que era: más cariñoso, más pendiente de mí, que me escuche con mayor atención, que se dé cuenta de lo que necesito… Es posible que las relaciones sexuales sean escasas, de mala calidad o nulas, y de esta manera podemos pasar años xq seguramente el otro tampoco está siendo sincero consigo mismo. Puede que se plantee dejar la relación xq ya no me quiere, pero ello hace que se activen en él muchos miedos: “¿Y si me equivoco, y si en realidad la quiero, y si me voy y luego quiero volver y ya es tarde? Por todas esas dudas, es probable que decida no irse y así nuestra agonía se irá alargando.
? Debido a nuestra obsesión hacia él, nuestra inseguridad y nuestro miedo a perderle, invertimos gran parte de nuestro tiempo pensando, observando y analizando si nos da las muestras de amor que esperamos o no. Cuantas más carencias percibimos, más le exigimos que nos dé lo que creemos que nos había prometido.
En vez de dedicarnos a nosotros, a cultivarnos, a cuidarnos, a hacer aquello que nos gusta, solo tenemos la mirada puesta en él. Estamos trabajando y pensamos en él. Hablamos con una amiga y lo hacemos sobre él, planificamos la agenda y lo haremos en función de él. La parte obsesiva de la dependencia emocional es de las más dañinas. Nos cuesta mucho reprogramar nuestra mente para que funcione con otros pensamientos que se refieran a otros temas.

¿Cuáles son las características de una relación con maltrato psicológico?
Primero matizar que no solo es maltrato “el físico”, también “el psicológico”. De hecho es incluso más dañino y perdurable a largo plazo el psicológico. Es muy frecuente que la persona piense: “no, yo no soy maltratada, no soy de esas mujeres”. En toda relación de dependencia hay cierto grado de maltrato psicológico, manipulación, anulación de yo, daño a la autoestima…
Características
? Te anulan la autoestima: te dicen o te hacen sentir que no sirves para nada, que eres un o una inútil, te desprecian. Esto a su vez, hará que no te sientas capaz de irte, de acabar con ello, puesto que piensas ¿y dónde voy a ir…?
? El maltratador te da órdenes que tienes que obedecer y sientes que no tienes ninguna opción de quejarte o de expresar disconformidad, xq va a ser peor.
? No te permites ser quien eres, hacer las cosas que te gustan, ir a los sitios que te hacen disfrutar…
? Te van alejando cada vez más de tu gente, te hablan mal de tu familia, de tus amigos y de todos los que te quieren hasta que te quedas sola.
? Te juzgan: lo que tú haces, cómo eres, cómo hablas… te llevan a que cambies.
? En algunos casos, especialmente si es mujer, y si hay alcohol o drogas de por medio, puede haber agresiones físicas y violaciones.
? La persona recibe agresiones verbales, acusaciones de cosas que no ha hecho, críticas que destruyen la autoestima… quedando así completamente anulada.
? El maltratador te culpa de lo que sucede, incluso de cosas que te son ajenas, haciéndote responsable de todo lo malo que hay en su vida. Aunque sean cuestiones del todo irracionales.

“Es lo que hay”:
Podemos pensar “¿qué le vamos hacer?, es lo que hay…” y así justificar que sigamos en la relación.
Pero no “es lo que hay”. Es lo que yo estoy eligiendo. Puedo cambiarlo, xq eso sí depende de mí, sí está en mis manos. Nadie me obliga a estar con esa persona, soy yo quien decido. Si no me gusta lo que hay tengo que pasar a la acción.
Podemos verlo de dos modos:
? RESIGNACIÓN: apatía, desdicha, frustración => sensación de fracaso.
? ACEPTACIÓN: paz interior, liberación, poder, energía => felicidad y tranquilidad.

Causas de la dependencia emocional:
¿Xq algnas personas pueden salir de una relación que no funciona sin demasiadas dificultades y otras no? ¿Xq algunos quedan atrapados en relaciones claramente malas y destructivas mientras que otros las abandonan cuando es necesario hacerlo? ¿Cuál es la diferencia?
Hay dos factores totalmente relacionados entre sí, que facilitan que quedemos atrapados en una relación de pareja: la baja autoestima y el miedo a quedarnos solos.
? Baja autoestima: es la confianza que tenemos en nosotros mismos, es sentir que poseemos los recursos, capacidades y aptitudes necesarios para solucionar cualquier cambio o situación inesperada que la vida nos depare. Se trata de tener la certeza de que pase lo que pase saldremos adelante, que lo resolveremos. No importa el cómo, sino sentir que podremos con ello.
La autoestima implica mejorar nuestro autoconocimiento, conocernos mejor a nosotros mismos. Para que yo pueda confiar en mis capacidades, es necesario que haga un proceso de descubrir y constatar que realmente dichas capacidades están en mí. Cundo tenga claro mi potencial, me sentiré segura de mí misma sin problema.
Se trata de descubrirnos, de quitarnos todas las capas protectoras que nos hemos ido poniendo encima durante toda nuestra vida, y enfrentarnos cara a cara con lo que hay debajo, con lo que somos de verdad.

Como es un tema complejo, simplemente detallaré los seis pasos imprescindibles que tendríamos que dar para conseguir sentirnos seguros:

? Vivir conscientemente: ser conscientes de cómo somos y xq, conocernos bien.
? Aceptarse a uno mismo: con absoluta incondicionalidad, pase lo que pase.
? Responsabilizarse: tener claro que somos responsables de lo que somos y lo que nos ocurre.
? Autoafirmarse: respetar nuestros deseos, necesidades y valores.
? Vivir con un propósito.
? Tener integridad personal en lo que respecta a nuestras creencias, valores y convicciones.

? Miedo a quedarnos solos: el miedo al abandono es uno de los más primitivos del ser humano. Está totalmente relacionado con la baja autoestima. Está claro que si yo no confío en mis capacidades, si siento inseguridad y que soy poco capaz, creeré que bastante facilidad que necesito a los demás. Sin ellos no soy nada y no llegaré muy lejos. La idea de que me dejen puede convertirse en algo terrible. A causa de este miedo tenemos muchas actitudes que van en contra de nuestra autoestima: no decir “no” cuando es lo que sentimos, permitir comportamientos o tratos que no deberíamos, aguantar situaciones que lastiman nuestra dignidad… hacemos todo para que no nos dejen. Para que sigan con nosotros. Para no quedarnos solos.

 

 

¿CÓMO SUPERAR LA DEPENDENCIA EMOCIONAL?

Morir de amor, asimismo, es morir de desamor: el rechazo, el insoportable juego de la incertidumbre y de no saber si te quieren de verdad, la espera, el imposible o el “no”, que llega como un jarro de agua fría. Es humillarse, rogar, suplicar, insistir y persistir más allá de toda lógica, esperar milagros, reencarnaciones, pases mágicos y cualquier cosa que restituya la intensidad de un sentimiento que languidece o que ya se nos ha ido de las manos.
Infinidad de personas en el mundo se han quedado atrapadas en nichos emocionales a la espera de que su suerte cambie, sin ver que son ellas mismas las que deben hacer su revolución efectiva.

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